La producción de figuras cabeceantes sigue un proceso sistemático y orientado al detalle. Inicialmente, el equipo de diseño colabora con los clientes para confirmar los requisitos: tipo de figura (animal, personaje), tamaño, postura y esquema de color. Luego, crean bocetos en 2D y renderizaciones 3D, que se revisan hasta su aprobación. Se esculta un prototipo de arcilla, capturando detalles como expresiones faciales y textura de la ropa. A partir del prototipo se fabrica un molde de caucho, y se vierte resina para formar las piezas blancas. Las piezas blancas se lijan y pulen hasta obtener un acabado impecable. Los pintores utilizan pinturas de alta calidad, ajustándose al esquema de color aprobado y empleando técnicas como el cepillado seco para lograr texturas. La instalación del muelle es fundamental: se seleccionan muelles según el tamaño de la figura para garantizar un movimiento balanceado. Tras el ensamblaje, cada figura se inspecciona para verificar la precisión de los detalles, la consistencia del color, el rendimiento del muelle y la estabilidad estructural. Las figuras personalizadas pueden incluir elementos adicionales (por ejemplo, logotipos, grabados) añadidos durante la pintura o el ensamblaje. Finalmente, las figuras se empaquetan en cajas protectoras, adecuadas para decoración del hogar o como regalo, y se envían a los clientes.