La producción de figuras animadas tipo cabeceo requiere fidelidad a las IPs de anime y a los estilos artísticos. Primero, se obtiene la licencia de los titulares de derechos de autor del anime para garantizar autenticidad. El equipo de diseño estudia el estilo artístico del anime: proporciones de los personajes (ojos grandes, cuerpos esbeltos), paletas de colores y trajes/accesorios característicos. Se crea un modelo 3D para replicar exactamente al personaje del anime, preservando rasgos únicos como peinados, armas o elementos mágicos. Se esculpe un prototipo en arcilla, que se perfecciona para coincidir con la estética del anime, realizando ajustes para asegurar que la personalidad del personaje se refleje adecuadamente. Se fabrica un molde de caucho y se vierte resina para formar las piezas blancas. Las piezas blancas se lijan para mantener las formas distintivas del personaje. Los pintores utilizan pinturas que coinciden con la combinación de colores del anime, empleando técnicas como aerografía para lograr degradados suaves (comunes en el arte de anime). Añaden detalles como marcas faciales o efectos luminosos (para personajes mágicos) con precisión. El muelle se instala para complementar el diseño del personaje; por ejemplo, un muelle más ligero para personajes delicados. La inspección de calidad verifica el cumplimiento del diseño del anime, la precisión cromática y la solidez estructural. El empaque presenta ilustraciones del anime e imágenes de los personajes, atrayendo así a los fanáticos del anime y coleccionistas.